2020
- Alan Verne
- 22 ene 2020
- 1 Min. de lectura
Hoy es un día donde los laberintos de espiral dentro de mi cabeza comienzan a tomar cada vez más fuerza. Las voces murmuran un suicidio, pero logró contenerme, quizás la parábola de la resurrección sea solo un cuento más del cristianismo, un día como hoy solo está lleno de alegría para unos cuantos, la ausencia de muchas personas en mi vida me destruyen. Me siento afligido, quebrantado, con la falsa ilusión de ver cruzar unos cuantos por la puerta y abrazarlos, su ausencia dejó marca hace un tiempo que no puedo captar lo efímeros que somos, quizás los fugaces somos nosotros y ese es su precio. Intento olvidar estos días dándole otro sentido: no es más qué otro día de cualquier otro día del mes, no tengo un sentido profundo si no es al lado de quienes ya no están, y por ellos, guardo cada día dentro de mi baúl de recuerdos un diminuto recuerdo que no me deja tranquilo. Las voces me desean un buen día, cosa que no puedo conseguir. Espero que todos pasen un Feliz Año con todos los suyos, yo la pasaré conmigo mismo y algunos videntes que aun quedan órbitando en el espacio-tiempo de está realidad paralela difícil de asimilar, por cierto, abracen a su mamá y díganle que la aman, porque la mía es lo único que me queda.





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